Cuando se emplea el Tarot como sistema adivinatorio todavía existe la creencia, motivada por gente sin escrúpulos que ha hecho de esta mancia su agosto y que no les ha importado cualquier respuesta angustiosa con tal de obtener beneficios, de que se pueden dar malas noticias como una muerte o una enfermedad.
La muerte siempre está, como está también la vida. Anunciarla no conduce a nada, sólo a angustiar al consultante. La enfermedad se dice para prevenirla, pero nunca se deben abordar campos de los que no tenemos un conocimiento adecuado.
El bien que puede hacer al ser humano una utilización correcta del Tarot es inmenso. Por mi propia experiencia personal puedo asegurar que el día que una persona puso en mis manos un mazo del Tarot, mi vida cambió por completo. Espero que a ustedes les pase lo mismo.
Quisiera que desecharan de sus mentes la idea preconcebida de asociar el Tarot con las echadoras de cartas o con las personas que dicen la buenaventura a bote pronto.
Con mi mayor respeto a esas personas, quiero señalar que el Tarot puede ser empleado para adivinación como cualquier mancia, pero que es algo más.
El Tarot oculta un sentido original y profundo que ha permanecido inalterable y ha sobrevivido a través de todos los siglos.